sábado, 31 de mayo de 2008

Civil Disobedience


Allá en el año 1866 Henry David Thoreau publicó un ensayo en el que explicaba los principios de la desobediencia civil. No creo que él haya sido un autor "comprometido" pero si un hombre con juicio, sentido común y creatividad. Se negó a pagar los impuestos a un Estado que respaldaba acciones en las que él no creía. Coherencia de actos y pensamientos. Qué difícil.


El compromiso de sentirse comprometido es absurdo y poco saludable para el proceso artístico según mi criterio. Últimamente he leído varios libros (traducidos) de Freud. Una querida amiga me preguntó si los sentía vigentes. No me gusta responder sin pensar (le tengo desconfianza a las respuestas impulsivas). Sin embargo dije si.


Es mi primera aproximación y toda primera vez tiene esa carga de asombro y fascinación. Hasta que con el tiempo pasa y uno se desapasiona aunque hay autores y textos que se quedan para siempre.


Siento a que lo que Freud expone sobre el individuo aprisionado por cierto determinismo familiar, social, histórico y la descripción de yo luchando entre la razón y el impulso se revela ante ello al momento de crear, está vigente. Además que es válido preguntarse qué pasaría entonces si en el proceso artístico también no sintiéramos comprometidos a decir algo de cierta forma, abordar ciertos temas pensando que somos portadores de una verdad...se convertiría en un dogma... en una ley...en una verdad absoluta. Seríamos predicadores...


El otro día platicando con una amiga sobre si mis historias eran contenidas y qué pasaría si soltara el chorro en lugar de pequeñas gotitas. Si en lugar de escribir entre líneas fueran más directa. Por ratos siento que si necesito esa explosión, pero la mayoría del tiempo pienso que no sería auténtica que el lenguaje directo mataría mi historia, la capacidad del lector de leer entre líneas de decodificar.


En fin si de pronto me impusieran qué decir en mis textos, o que alguien sugiriera que cambiara mi estilo para encajar, para alinearme, para pertenecer a una tradición específica por mi tiempo, mi género, mi condición etc. Seguramente me convertiría en una greenpeace de las artes, en una desobediente civil.., contra el estado o cualquier aparato o individuo represor. Dejaría de escribir y simplemente dejaría que las palabras en mi cabeza se comieran una a otra antes de compartirla con un mundo capaz de interpretar un único código.


Mi amiga tiene razón que en el arte uno no se traiciona asímismo. Gracias Vane por sacudirme de cuando en cuando. Me encanta perder el sueño encontrando respuestas.


En conclusión cuando escribo no complazco..



6 comentarios:

La Filistea dijo...

Lorena, Gracias por esto.Yo sé de lo que hablo. Me volví a sentir plenamente identificada especificamente con el penúltimo párrafo.

Julio Serrano dijo...

Lorena, supongo que a los que nos causa ansiedad leer entrelíneas le tendremos que hacer huevos, sobretodo cuando tengo que capturar las indirectas ;)

Chicaborges dijo...

Filstea...tenemos ratos de no conversar on line. Es increíble como uno va encontrando personas que pueden leer nuetros códigos. Qué fortuna!

Julitoooo la ansiedad es un vicio ya lo verás!!Y cuando llegue el momento de una bola recta y directa te avisto.. Abrazos.

Karla dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La Filistea dijo...

Sí tenemos ratos ya, eso de los códigos, es como verse al espejo no?.
Este tema (disculpá el abuso) lo tomé como un grito que necesitaba sacar de mi ronco pecho.

Así soy yo que me apropio de cosas con las cuales me identifico.
I'm sorry!

p.s
Ese comentario borrado era yo, lo que pasa es que lo hice desde la cuenta de una compañera.
Já, ni loca doy credito de mis cosas a nadie más.

Chicaborges dijo...

Curioso yo acabo de escribirle a un amigo lo mismo. A veces uno siente que la otra persona nos leyó el pensamiento. Un abrazo!
L