viernes, 21 de noviembre de 2008

Quantum of Solace


Ian flemming sin duda hizo su aporte a la cultura mundial al crear al distinguidísimo agente británico James Bond. Lo creó perfecto, inteligente, ágil, guapo y encantador. Habría que ser muy inconforme para pedir más.




Hoy por la noche final y feliz mente fui a ver la última entrega. Llegué un poco tarde por que mi acompañante perdió la entrada y tuvimos que hacerle ojos al del servicio al cliente.



Acá unas bullets, pensamientos dispersos en torno a la película.


Sobre los personajes masculinos, Nadie compite ni en galanura ni en inteligencia con él. El malo casi siempre tiene un defecto físico o es madurito entrando a la tercera edad, no es ágil ni tan inteligente como 007.


Jamás pierde el glamour... aunque si la compostura.


Este último está un poco más macho, menos reflexivo, pero es fascinante verlo correr, saltar, nadar y entre otras cositas.


Como cosa rara en esta película casi no hay tecnología ni carrazos. Un Volvo, una Rover y se acabó. Usa la lancha más viejita, el avión más somatadao y termina usando un FORD... nunca visto.


Se extraña a Q y a Moneypenny pero uno se da cuenta que no son necesarios.


Europa vrs America, Cia vrs M16, glamour vrs la total falta de.


La venganza es el tema central... lo que hace la misión por primera vez personal lo cual deja ver irónicamente el lado humano del Súper Agente.


Escenas de ternura masculina, la charla de hombre a hombre entre Bond y Mathis, dónde confiesa su mal de amores y la escena de la agonía de este último donde a Bond hasta se le sale una lagrimita. Después para reivindicarse lo tira a la basura.


Sus líneas ambientalistas/políticas/económicas estereotipadas pero bien tratadas. El toque su propio Evo Morales con traje incluido.


El final: corriente no va con el resto de la película.


Daniel Craig al final una buena elección.







1 comentario:

Lissy dijo...

estoy en desacuerdo. No me gusta para nada. Tiene cara de psicopata, no tiene el porte o la chipa de sus predecesores.