miércoles, 30 de julio de 2008

Side effects: Mal de ojo

Los escritores como seres sensibles a su entorno se ven de cuando en cuando afectados seriamente por las bebidas espirituosas, el arte, las mujeres, los sonidos, las imágenes.
La noche del Mal de Ojo (Sánchez Ltd) un grupo literatos acudió puntualmente a la cita.
Generalmente los eventos artísticos a los que asisten giran en torno a las letras por lo que en un episodio de "fobia social" no superado por la ingesta de vino (Baco rules); se congregaron en el exterior de la galería después de recorrer un si número de veces la exposición e inspirarse en la obra para la composición de redondillas, sonetos y hasta una novela policíaca. Yo los acompañaba, los observaba y tomába notas mientras bebía a boca de jarro agua pura.


En fin el tiempo pasó volando (así sucede cuando uno se divierte) y de repente fui rodeada por estos tres increíbles y sensibles poetas: como puede verse en las siguientes fotografías.



















Curiosamente el resultado de estos afectos fue una nueva versión de retrato de familia; bastante cuestionable por cierto: Tipo tuvimos un sirenito...




Retoñito negro/sin colochos/poeta alfa de casi dos metros de occidente/narradora petitte pelirroja (natural). El pool genético hizo de las suyas.
Tomando en cuenta los efectos del mal de ojo se recomienda usar protección: antes de entrar a la exhibición le estarán entregando una pulsera de coralitos rojos úsela todo el tiempo.

Fotos cortesía de Moniquita Linda Zelaya.

El mal de ojo


Después de asistir a la exposición de Álvaro Sánchez , darnos un taco de ojo con su obra y recibir nuestro cintillo para prevenir el mal de ojo; me puse a pensar si no había sido demasiado tarde y ya había cogido el temido mal.


Busqué exhaustivamente métodos para detectar y curar si era el caso el MAL DE OJO. Quiero compartir con ustedes algunos de los tips que encontré.


Síntomas: cansancio, adormecimiento o pesadez, que termina enfermando gravemente a su víctima.


¿Cómo detectarlo? Si al hacer las pruebas dos ó más salen positivas tendrá que pasar a la fase de curación.


QUEMAR SAL GORDA : en una ollita se vierta alcohol (no se lo beba antes de tiempo) y lo prende. El/La "paciente" toma sal gorda entre las manos las frota y luego la echa al fuego. Si los chasquidos de la sal quemándose son muy fuertes: tiene mal de ojo.


Personalmente este sistema me parece muy subjetivo.

LA SAL QUE TREPA : en un palto de cobre se echa sal y vinagre. El plato se coloca debajo de la cama del pacient. Si al cabo de tres días la sal ha trepado por los bordes del plato. La prueba es positiva.


EL MECHÓN DE PELO: Se corta un mechón de pelo del paciente y se moja en aceite de oliva y se vierten tres gotas escurridas del mechón en un vaso con agua. Si el aceite se hunde, tiene mal de ojo.


Es importante que el paciente lo compruebe porque la toma de conciencia es esencial para que la limpieza sea efectiva. Se trata de trabajar en equipo para erradicar el mal. Los curadores son simples instrumentos.


"La 'malojiada' puede ser intencional o casual. Muchas madres, siempre atentas a la salud de sus hijos, que no saben defenderse de este peligro, encuentran en los amuletos la tranquilidad de saber a sus hijos seguros. Estos amuletos se hacen de hueso en América y de coral en Europa.


Otros métodos para contrarestarlo son: en un plato sopero con agua limpia se vierte un chorro de aceite. Si se forma un "ojo" en el centro del plato, este debe ser cortado con la hoja de un cuchillo u otro objeto metálico, y luego se debe rociar con un pequeño puñado de sal gruesa.


En fin después de hacerme las pruebas llegué a la conclusión que tengo un raro caso de MAL DE OJO así que espero este fin de seman poder visitar de nuevo la EXPO de VITE y procurarme de otro cintillo rojo.


A los que no han visitado la Expo los invito a hacerlo en la CASA DEL MANGO en Antigua.

lunes, 28 de julio de 2008

Los Locos Mueren de Viejos


Este es el título de la novela de Vanessa Nuñez Handal, escritora salvadoreña. La presentará en el marco de la FILGUA el día martes 29 de julio a las 16:00.


Parafraseo fragmentos de la contra portada:


En el seno de una familia venida a menos, se esconden entre el convencionalismo y rígidos principios la sombra de un gran secreto: la demencia. Los métodos para evadirla y ocultara resultan más siniestros que lo que ocultan.


Esta es la angustiosa narración una niña, que en su lucha por escapar de una realidad y una madre castrante crea un fantasma que la conduce a un espacio de enajenación y desasosiego.


La psique humana tan frágil y llena de recovecos es descrita con precisión, profundidad y arte en esta novela. Los personajes se esculpen con una compleja mezcla de desesperación, odio, culpa y un profundo deseo de liberarse. La escritora se ha preocupado por definir conflictos que aquejan al individuo y se extrapolan a la sociedad.


Felicitaciones Vanessa. Estarémos celebrando contigo.

viernes, 25 de julio de 2008

El último de los mohicanos...


De pequeña, cuando descubrí éste libro de Fenimore Cooper, sentí una gran angustia al comprender que con la muerte de Uncas se acababa todo un linaje y que el viejo padre se quedaba como el último de una gran tribu. Sin la compañía de los suyos. Ya no tendría a quién contarle las historias, con quién andar en los campos, con quién recordar... En fin me pareció tristísimo. Curiosamente en el libro todos estaban de alguna forma solos: Hawkeye y Cora Munro por ejemplo.


En fin, el años pasado murió la hermana de mayor de mi papá, dejando mi Tio Guillermo como el último de los Flores-Mendiverzua. Mis abuelos Juana y Julián tuvieron seis hijos: Manuel, Elvira, Julio, Guillermo, Esperanza, José Luis y mi papá, Héctor Eduardo. Mi abuelo fue el primero en morir 65 años atrás. Apenas logramos conocerlo en fotos. Era coronel y murió convaleciendo de una operación. Luego Julio desapareció, en uno momento de esos de crisis política del país. Se metió a bañar en un río y su cuerpo jamás apareció. La siguiente fue la abuela (corazón), de allí José Luis (corazón), Papá (corazón), Manuel (corazón), Esperanza (corazón), Elvira y ahora le tocó el turno a mi Tío Guillermo, el último de mis mohicanos.


Me levanté con la noticia y enseguida me invadieron los recuerdos de infancia. Las largas vacaciones durante la cosecha de café. Visitando o atendiendo a tíos y sus largas familia. Mi casa siempre estaba llena. De la panadería nos enviaban canastos de pan al igual que de la carnicería y el mercado. Los sábados especialmente después del día de pago habían grandes comidonas para todos. Desde hace 10 años más o menos voy cada vez menos al pueblo y conozco menos y menos gente.


Con la muerte de mi tío, la base familiar de donde surgimos desapareció. Ahora somos un montón de adultos que escasamente se conocen. Yo tengo primos que tienen hijos de mi edad, el gap generacional simplemente hizo imposible la convivencia. Los lazos se quedaron sueltos. Lo triste es que las nuevas generaciones por ejemplo mis sobrinos ni siquiera conocieron a mi padre. La historia se repite porque nosotros tampoco conocimos a los de papá y nunca llegamos a quererlos como él hubiera deseado. Eran fotos amarillentas colocados en la repisa de la chimenea o pegadas en un viejo album con esquineras.


Mientras mi familia esta en el funeral, yo estoy en la oficina tecleando, vestida de negro, con los labios rojos...evadiendo.




Esta era una de las canciones que solían escucharse...en las tardes de noviembre

Farolito que alumbras apenas/Mi calle desierta/Cuantas noches me has visto llorando/Llamar a su puerta;/Sin llevarle mas que una canción/Un pedazo de mi corazón;/Sin llevarle mas nada que un beso/,Friolento, travieso/Amargo y dulzón.


miércoles, 23 de julio de 2008

Taxonomía del Peatón por L & L Asociados



Un peatón es una persona desplazándose a pie, caminando o corriendoooo.

En este país anti peatón, ser un "peatón" es sinónimo de riesgo. Para un conductor el peatón jamás tendrá la vía; aún sabiendo que un día él o ella puede ser un de esos que caminan o corren por la calle no hay concepto de respeto. Nadie nos respetará “por nuestra linda carita” sino todo lo contrario seremos chiflados, maltratados, bocinados y en algunos casos hasta atropellados.


Al cruzar la calle, nuestros sentidos se agudizan, el cuerpo segrega adrenalina y el corazón late más rápido. Si la calle es de doble vía el grado de estrés y dificultad aumenta. Al igual que en invierno que a parte de cruzar sano y salvo, hay que evitar que los carros lo bañen a uno en agua de tragante, esquivar los charcos, encontrar el lado caminable de la acera y no morir en el intento.


Para muetra un botón: en busca de comida decente, casi todos los días cruzamos una concurrida calle. Es solo de una vía pero, no falta el estúpido que se deja venir en contra de vía y en bajadita, por lo tanto hay que estar pilas. Encima, nuestra hora de almuerzo coincide con un desfile de carros, buses y guardaespaldas. La espera en la acera es larga y nos produce estrés, miedo, enojo y risas histéricas. En muchas ocasiones mientras cruzamos hemos estado en las fasues de la muerte a punto de ser atrapadas por las llantas de un bus o corneadas por una moto.


Basadas en nuestra experiencia de campo decidimos anotar tanto nuestros estados anímicos y la actitudes peatonales como los de la gente que cruza con nosotras llegando a establecer ciertos comportamientos predominantes.



  • El peatón risueño: sonríe nerviosamente viendo de un lado a otro de la calle.
  • El peatón histérico: e grita o se carcajea al cruzar y mueve los brazos como ahuyentando moscas.
  • El prepotente: pasa despacio, erguido, retando a los carros. Él no se dará prisa, pues cree en el mito urbano de que el peatón lleva la vía.
  • El guíado: toma de la mano al compañero para cruzarse la calle, lo empuja o lo arrastra.
  • El que se protege: pone a su compañero del lado donde pasan los carros, si atropellan a alguien no será a él.
  • El suicida: espera a que un carro venga para atravesarse o bien se queda a media calle y se tapa los ojos.
  • El indeciso: quiere cruzar pero se queda con un pie en la calle y otro en la acera y luego decide r que es mejor esperar.
  • El huevón y/o imbécil: por lo general es aquel que cruzar debajo de las pasarelas y saltando arriates alambrados con tal de no usar las escaleras.
  • El torero: aquel que ya esta tan acostumbrado a pasar calles, que torea carros y puede pasar calles con 4 a 5 carriles sin asustarse. OLE!

El comelón: aquel que cruza la calle comiéndose una tostada o una bolsa con mangos verdes.


La taxonomía es larga y compleja pero estos sin duda son los que mayor número de veces se repite. OJO peatones del mundo siempre hay un vehículo automotor al acecho.